06 4 / 2011
Para palpar las intimidades del mundo es preciso saber:
a) Que el esplendor de la mañana no se abre a cuchillo,
b) El modo como las violetas preparan el día para morir,
c) Por qué será que las mariposas de bandas rojas tienen devoción por las tumbas,
d) Si el hombre que toca en la tarde su existencia en un fagot, tiene salvación,
e) Que un río que fluye entre dos jacintos lleva más ternura que un río que fluye entre dos lagartos,
f) Cómo entrar en la voz de un pez,
g) Cuál es lado de la noche que humedece primero.
Etc. Etc. Etc. Desaprender ocho horas al día enseña los principios”
(Manoel de Barros, ‘Didáctica de la invención’). Vía Carlos Skliar
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